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La actividad estuvo por el alcalde de Isla de Maipo
David Morales y el presidente del capítulo regional de la
ACHM, alcalde de San Fernando Juan Pablo Díaz, en su calidad
de municipio anfitrión. Durante el seminario también
expuso Claudia Castillo, por el Ministerio de la Vivienda quien
se refirió a las políticas de subsidio que está
aplicando el gobierno. En su exposición quedó claro
que las cifras que maneja el ministerio en cuanto a damnificados
es irreal, porque sólo considera las carpetas de postulación
que han hecho llegar los municipios.
La mayor parte de los asistentes indicó
que hay miles de damnificados del tramo FSV1, los cuales no pueden
completar las carpetas por diversos motivos, entre los cuales se
destaca el tema de la regularización de terrenos, lo que
está impidiendo que puedan formalizar su postulación
a vivienda definitiva.
El alcalde Morales se refirió a las distintas
variables que inciden en la recepción definitiva de obras
y los permisos de edificación. Hizo énfasis en la
nula injerencia que tienen las direcciones de obras de los municipios
que de acuerdo a la ley no tienen facultad de fiscalizar, sino solo
aprobar la recepción final de obras.
Respecto de las responsabilidades en las edificaciones
o construcciones, el alcalde Morales calificó de, “novedosa
la norma que refiere en primer lugar la responsabilidad al propietario
primer vendedor de la ejecución de una construcción
respecto de los daños y perjuicios que provengan de fallas
o defectos”. Luego vienen, según corresponda, la responsabilidad
de los proyectistas, constructores y subcontratistas, los cuales
deben ser individualizados en la escritura pública de compraventa.
Ahora, las responsabilidades tienen plazos de prescripción
que van desde los 10 años para caso de fallas o defectos
de la estructura soportante; cinco años para fallas o defectos
de elementos constructivos o instalaciones y de tres años
para defectos en terminaciones o acabado de obras.
PROPUESTAS
Como las direcciones de obras carecen de las facultades
y también del recurso humano para fiscalizar eficientemente
cada permiso de edificación, aceptando sólo “el
principio de buena fe” de los ejecutores de los proyectos,
la solución planteada por el alcalde Morales es “crear
una superintendencia de Construcciones” al alero del Ministerio
de la Vivienda que cumpla el rol de fiscalizador y controle la calidad
y seguridad de las construcciones públicas y privadas. Paralelo
a ello, el presidente de la comisión de Vivienda, planteó
la necesidad de crear un registro público de edificaciones,
materia que fue propuesta originalmente por el Colegio de Arquitectos
que analizó sistemas similares que funcionan en Europa.
Comunicaciones AChM.
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