Eficiencia y  Ahorro Energético en la Gestión Municipal Chilena
“Una potencial  fuente de recursos desconocida y  poco explotada”

   
12-01-2016  

 

 

Si hay un ítem del presupuesto municipal donde se tiene un control muy deficiente sobre el gasto es, sin lugar a dudas, aquel relacionado con los consumos energéticos de una comuna, especialmente el referido al gasto en electricidad tanto de las instalaciones municipales propias como al consumo derivado del alumbrado de las calles y espacios públicos. Se sabe cuánto se paga pero no porque y, lo más preocupante, si lo pagado  corresponde a la realidad o la cuenta sufre distorsiones que generan pérdidas o fugas millonarias de recursos para los municipios.


La incapacidad de las municipalidades para controlar de manera eficiente los consumos energéticos se explica principalmente por razones de desconocimiento y mal dimensionamiento de dicho ámbito; carencia de recursos humanos (en cantidad y calificación), pero por sobre todo se observa una falta de decisión política para abordar la materia de manera sistemática y profesional.


Una buena gestión energética local, de acuerdo a cálculos técnicos y algunas pocas experiencias conocidas, permite con holgura ahorros de entre un 25% a 30% de lo que se cancela por ese concepto, en plazos relativamente breves (entre seis y doce meses aproximadamente).


Se puede concluir, entonces, que las cifras no son nada despreciables considerando que el gasto por este ítem varía, acorde al tamano y características de la comuna, entre 100 millones para una comuna rural con poca población hasta los 2.000 millones al ano para una comuna urbana por sobre los 150.000 habitantes. ?Cuántas plazas, multicanchas y veredas adicionales se podrían hacer con ese ahorro en cuatro anos? MUCHAS. Saque usted cuentas.


No basta con hacer recambios masivos de luminarias de Sodio a LED, sino que estos proyectos deben ser parte de un plan mayor de eficiencia energética municipal que considere un buen diagnóstico y distintas medidas a considerar en el tiempo, especialmente enfocadas en la medición y control de consumos.


Se entiende que la dinámica municipal obliga a los distintos actores locales a mostrar productos en el corto plazo, por ello resulta necesario planificar los proyectos y medidas en este relevante plano de la administración municipal. Nada impide que se desarrollen distintas acciones y proyectos en forma simultánea, unas más visibles que otras pero igual de importantes para la ciudadanía en general.


La Eficiencia y el Ahorro Energético son objetivos fundamentales para una economía local, y pueden conseguirse sin afectar al normal desarrollo de cualquier actividad e incluso mejoran la rentabilidad de las instalaciones y reducen tanto las emisiones de gases de efecto invernadero como la “factura energética”, uno de los más onerosos gastos en las cuentas municipales.


El uso indiscriminado de la energía y la contaminación lumínica suponen un impacto negativo sobre el medio ambiente, por lo que, ante la progresiva deficiencia de recursos naturales, se hace necesario evitarlos en la medida de lo posible. De esta manera, resulta muy conveniente disenar un plan estratégico de eficiencia y ahorro energético para las municipalidades. 

Medidas a considerar en la gestión municipal:
En Chile, la legislación y administración estatal deben apoyar a los municipios a ponerse al día en materia de gestión eficiente de la energía: esto supone adecuar el marco normativo a las nuevas realidades y dotar de recursos para que las municipalidades cumplan este trabajo de manera eficiente.


El esfuerzo del propio municipio interesado, en primer lugar, tanto desde la perspectiva de la decisión como de la destinación de recursos, es condición “sine qua non” para iniciar el fructífero camino del cuidado energético (y de paso ahorrar grandes sumas de dinero y contribuir a la sustentabilidad ambiental).


También resulta necesaria la creatividad e innovación, de todos los actores, para estimular la generación de proyectos –en los distintos fondos sectoriales- orientados a lograr mayores estándares de eficiencia energética. A lo menos, que los nuevos proyectos cumplan ciertos requisitos mínimos de eficiencia energética.


Lo anterior supone realizar cambios normativos y metodológicos importantes (para evaluar proyectos en el Sistema Nacional de Inversiones por ejemplo). La importancia de la materia para el bienestar del ser humano y el cuidado de la tierra lo amerita con creces.


Los municipios debieran hacer un esfuerzo adicional para mantener un equipo técnico profesional encargado de la “Gestión Energética Municipal”, con los recursos, atribuciones y apoyos necesarios. Es una muy buena inversión que se paga sola y, además, genera excedentes en el corto plazo. Dicho equipo debe preocuparse de proponer e implementar medidas de ahorro, controlar la facturación de los consumos eléctricos, acompanar y fiscalizar proyectos, entre otras tareas.


Otro instrumento básico que debiera ser desarrollado por los municipios es lo que se denomina una “Auditoría Energética” o “Estudio de Optimización energética” que permita disponer de un inventario actualizado de sus instalaciones de alumbrado público y edificios municipales, así como las pautas para lograr reducir su consumo energético y mejorar la eficiencia de las instalaciones. 


Los objetivos de esta iniciativa son:
1.- Evaluar el cumplimiento del Reglamento de Seguridad Eléctrica de las instalaciones.


2.- Proponer medidas tecnológicas para la mejora de la eficiencia energética e incorporar sistemas de regulación adaptables, consiguiendo así reducir el consumo de manera drástica. En el caso del alumbrado público, se pretende potenciar además la seguridad vial y ciudadana, consiguiendo reducir los índices de accidentes y criminalidad nocturna.


Una “auditoría energética” no busca a priori un remplazo completo de las instalaciones, con el consiguiente desembolso económico, sino una adaptación de la tecnología existente y un plan de trabajo que permita una mejora progresiva (a veces incluso financiada con el ahorro conseguido a través de un modelo ESCO (Empresa de Servicios Energéticos que financian proyectos en base a los ahorros garantizados).  


En el plano más tecnológico y centrándonos en el alumbrado vial, entre otras medidas podemos destacar la incorporación de “Balastos Electrónicos” con múltiples niveles de regulación, el cual permite modificar la intensidad lumínica en función del horario de uso.


En relación a las lámparas se puede emplear Vapor de Sodio Alta Presión y Haluro Metálico, en la mayoría de los casos reutilizando las existentes.
También está la opción de un recambio tecnológico donde se analizan múltiples opciones: Led, Inducción, Bajo Consumo, etc.


Otro aspecto necesario a evaluar de manera exhaustiva son las luminarias y sus soportes. Dependiente de sus características, su estado de conservación y su distribución también existe la posibilidad de reutilizarlas. En ocasiones, más que grandes desembolsos de recursos, es suficiente con incorporar una óptica innovadora que favorezca la dispersión, consiguiendo así mejorar la uniformidad. 


Como propuesta de gestión, existe la posibilidad de incorporar sistemas de Telegestión que permitan tener un mayor control, con lo que se obtendrían parámetros descriptivos de la instalación y se podría evaluar las medidas aplicadas de manera instantánea.

Concluyendo…
En síntesis, podemos senalar que cada vez es más evidente para los municipios, que esta es un área de gestión que cobra mayor relevancia por sus múltiples impactos en las finanzas locales como en la evaluación ciudadana. Razones más que suficientes para revalorizar, dentro del municipio, un área que se dedique a ello.


Existe un amplio espectro de acciones y proyectos a desarrollar para ser más eficiente en el uso de la energía y, como consecuencia de ello, lograr sustantivos márgenes de ahorro de recursos que –liberados- pueden ser utilizados en otras prioridades locales.


Incorporar a la gestión municipal un “Sistema de Gestión Energética” tiene múltiples beneficios, entre los que destacan:

  • Controlar y optimizar el costo destinado a la energía, el cual supone una partida muy relevante en el presupuesto municipal. Hacer un uso eficiente de los recursos públicos es una demanda ciudadana permanente.
  • Mantener las instalaciones de una manera óptima y eficiente, reduciendo además los costos de mantención.
  • Aporte al cuidado del medio ambiente.
  • Ofrecer un mejor servicio al ciudadano.

Por su rol cada vez más protagónico, las municipalidades deben enfrentar –quieran o no quieran-, ya sea por disposiciones legales o demandas ciudadanas, multiplicidad de labores del quehacer territorial entre las cuales, la referida al uso eficiente de la energía y cuidado ambiental, se alza como una demanda acumulada cada vez más más potente y de mayor notoriedad en la agenda pública.